Mantener una casa limpia y ordenada no depende solo de la limpieza profunda de los domingos: hay objetos que conviene limpiar a diario, o casi, para evitar que se acumule la suciedad y proliferen las bacterias.
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El váter no podía faltar entre los objetos que más debes limpiar en casa. Conviene desinfectarlo a diario para evitar que las bacterias acumuladas acaben provocando malos olores o problemas de higiene. Usa un desinfectante específico de baño y no olvides la tapa, el botón de descarga y la base.
El cubo es uno de los focos de gérmenes más evidentes del hogar: ahí se acumulan restos orgánicos, humedad y olores. Lo recomendable es limpiarlo una vez por semana con agua y lejía diluida, no solo cambiar la bolsa. Deja secar bien antes de volver a usarlo para evitar que la humedad favorezca la proliferación de bacterias.
El cajón de frutas y verduras es la zona del frigorífico que más se ensucia, aunque no lo parezca. Ayuda a conservar los alimentos frescos, pero acumula restos y humedad. Uno de nuestros trucos de limpieza de la cocina es limpiarlo una vez por semana con agua y un poco de bicarbonato o vinagre, productos seguros para superficies en contacto con alimentos.
La alfombrilla del baño está casi siempre en contacto con el agua y la humedad, el escenario perfecto para la aparición de hongos y moho. Para evitarlo, lávala cada semana con agua caliente y detergente, y asegúrate de que se seque por completo entre usos.
Sí, los pomos también entran en la lista. Se tocan decenas de veces al día y van acumulando bacterias y gérmenes que pasan de mano en mano. Desinféctalos una vez por semana (o más en temporada de gripes y resfriados) con una bayeta y lejía diluida.
Los mandos a distancia son un nido de bacterias, sobre todo cuando se usan durante las comidas. Conviene limpiarlos más de una vez por semana con un paño húmedo y un poco de desinfectante de manos o alcohol, prestando atención a los huecos entre botones.
El teclado, el ratón y la pantalla acumulan una gran cantidad de bacterias por el uso diario y el contacto constante con las manos. Lo ideal es limpiarlos de forma frecuente con un paño y un poco de alcohol isopropílico, especialmente en temporada de gripes y resfriados.
Los trapos de cocina están entre los objetos que más microbios acumulan de toda la casa: humedad, restos de comida y uso continuo. Lávalos cada dos días (a ser posible a 60 °C) y sustitúyelos por unos nuevos cada tres semanas para evitar que se conviertan en un foco de contaminación cruzada.
Las toallas retienen humedad y se convierten en un entorno ideal para las bacterias. La recomendación general es lavarlas cada tres usos. Si empiezan a desprender mal olor, es señal de proliferación de microbios: en ese caso, lávalas de inmediato.
Del mismo modo, existen una serie de zonas del hogar que pese a no precisar de una limpieza recurrente en profundidad, sí que es de utilidad saber como deben limpiarse correctamente. Es por esto que os recomendamos nuestros posts sobre como limpiar los rodapiés y cómo limpiar las juntas del suelo.
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